
El actor Guillermo Toledo junto a la activista en el aeropuerto de Lanzarote.
El juzgado de instrucción número 8 de Arrecife (Lanzarote) ha enviado el caso presentado por Aminatou Haidar a la Audiencia Nacional, que tendrá que decidir si es o no competente. Aminatou había presentado varias denuncias contra las instituciones implicadas en el mantenimiento su situación. Entre las causas que la abogacía de la activista ha presentado se encuentra la denuncia a Marruecos por expulsión ilegal, a la compañía aérea Canarias Aeronáutica por traslado contra su voluntad, y a la Guardia Civil por los malos tratos recibidos una vez en España.
Si las causas llegaran a considerarse, el Pueblo Saharaui podría marcarse un tanto a su favor. Otro, después de que Aminatou esté recibiendo el apoyo incondicional de toda la comunidad intelectual española. Un apoyo indispensable para insuflarle una fuerza que empieza a faltarle, 11 días después de haber iniciado la huelga de hambre.
Jóvenes, niños y ancianos; estudiantes, amas de casa, periodistas, actores y parados arropan a la pacifista saharaui en estos duros momentos. Daniel Macaco le ha cantado unas estrofas, Eduardo Galeano le ha regalado unas hermosas palabras y hasta Saramago le ha dedicado una emotiva carta.
Aminatou Haidar lo necesita. Esta activista saharaui es conocida en el mundo entero por su apuesta pacífica en la lucha por la defensa de los derechos humanos del Pueblo Saharaui. Por ello, ha recibido numerosos reconocimientos en los últimos años, entre los que se encuentran el Solidar Silver Rose Award (2007), el Premio de Derechos Humanos de la Fundación Kennedy (2008) y el Premio al Coraje Civil de la Fundación Train (2009). Este último, lo recogió Aminatou a finales de octubre en Nueva York, de donde venía cuando fue detenida en el aeropuerto de el Aaiún (Marruecos).
Tras aterrizar en territorio africano, la saharaui declaró que se dirigía al Sáhara Occidental, lugar donde vive con sus dos hijos. La policía marroquí se negó en rotundo a aceptarlo, alegando que “eso no es un país” y retirándole la documentación necesaria para continuar el trayecto. La única acreditación que le permitieron guardar fue su tarjeta de residencia española, con la que Aminatou voló a España. Desde entonces, se encuentra retenida en el aeropuerto de Lanzarote a la espera de que el gobierno español se pronuncie y le devuelva la documentación necesaria que le permitiría volver a su país.
Efectivamente, gracias a la tarjeta de residencia Aminatou podría quedarse en España, pero ella no va a rendirse hasta que le permitan volver a estar junto a su familia. Esta (des)oportuna medida fue tomada por el gobierno español con el fin de facilitar el traslado regular de la pacifista saharaui al hospital madrileño de la Paz. Allí se encuentra bajo supervisión médica para tratar una úlcera sangrante y otras terribles secuelas consecuencia de los abusos por parte de las autoridades marroquíes.
Lo que fuera entonces salvoconducto, se ha convertido en sentencia política. Así, cientos de personas solicitan al gobierno español que tome cartas en el asunto. Como medio de presión, Aminatou inició la madrugada del pasado 15 de noviembre una huelga de hambre que se prolonga mientras escribo estas lineas. Haidar declaró ayer que continuará en huelga de hambre “hasta que el Gobierno español me devuelva a mi casa o hasta la muerte”. Y a pesar de su frágil estado de salud, no piensa recular un milímetro. Ya ha vivido cosas peores, es una auténtica veterana de guerra.
En 1987, tras una manifestación pacífica por la independencia del Sáhara Occidental, fue detenida junto a otras 700 personas. Sin juicio previo, permaneció secuestrada cuatro largos años en Qalaat Megouna, una de las cárceles secretas del reino de Hassan II. Mientras su familia lloraba la intuída muerte, ella estaba siendo brutalmente torturada por los soldados marroquíes.
La diferencia es que hoy su secuestro está siendo filmado, minuto a minuto. Mientras, se calcula que otros 1000 militantes del Polisario se encuentran “desaparecidos”: Brahim, Ahmed y Embareck encabezan una larga lista de saharauis a quienes sus familias esperan desde años para cenar. Por eso es tan importante la causa de Aminatou. Ella no es solamente una heroína. Ella es un pueblo entero. El Pueblo Saharaui.
Actúa.. Yo ya lo he hecho. Y tú¿?


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